
2012 · Escrito por Joseph Ratzinger (Benedicto Xvi)
312 páginas · ES
«En el gesto de las manos que bendicen se expresa la relación duradera de Jesús con sus discípulos, con el mundo. En su ascensión Él viene para elevarnos por encima de nosotros mismos y abrir el mundo a Dios. Por eso, los discípulos pudieron alegrarse cuando volvieron de Betania a casa. Por la fe sabemos que Jesús, al bendecir, tiene sus manos extendidas sobre nosotros. Esta es la razón permanente de la alegría cristiana». Joseph Ratzinger / Benedicto XVI
—
0
Nada por aquí todavía.
Nada por aquí todavía.





santiagovidal · 20 libros · ♥ 2.8K
Boom, posboom y voces que siguen marcando el canon.





isabellacruz · 8 libros · ♥ 4.2K
De *Tokio blues* a lo más reciente — orden sugerido por la comunidad.





lucasferreira · 12 libros · ♥ 1.6K
Cortos, intensos y perfectos para un domingo lluvioso.